miércoles, 28 de noviembre de 2018

Mercedes

Mercedes, la abuela de Francisco José nos dio una charla sobre cómo hacían la matanza.




La  matanza consistía en todo el proceso desde que mataban a un cerdo hasta  conseguir el embutido del que se alimentaban las familias todo el año. .

En cada casa, había en los patios o corrales una especie de habitaciones llamadas "gorrineras" donde se criaban los cerdos. Estos animales son omnívoros, comen de todo, tanto plantas como otros animales, por lo que debían tener cuidado para que no les mordieran.

Una vez llegaban los primeros fríos, y el cerdo ya había engordado lo suficiente, era el momento de la matanza. Todas las familias solían matar a la vez, por lo que el matachín les daba el turno para ir a las casas. El matachín era una persona del pueblo que se dedicaba a matar a los cerdos. No todo el mundo sabía y podía hacerlo.

Para matar al gorrino, el matachín utilizaba una especie de puñal que le clavaba en el cuello. Los hombres inmovilizaban al animal y lo ponían encima de una mesa, llamada "mesa de mataero". Debían sujetarlo con mucha fuerza para que no se moviera. Las mujeres se encargaban de recoger la sangre y darle vuelta para que no se cuajara. Con esa sangre luego se hacían las morcillas y la butifarra.
Después de sacrificar al cerdo, le sacaban las tripas, lo chamuscaban, lavaban y lo colgaban para que las carnes se enfriaran.   Le ponían delante "el pañuelo", que era un trozo de manteca, para que no le entrara ninguna mosca ni cualquier otro bicho. A continuación, lo partían  y sacaban todas las piezas y carnes.

Mientras se enfriaban las carnes, las mujeres lavaban las tripas con mucha atención y cuidado. A Mercedes le gustaba de pequeña mucho lavar las tripas, y para que dejara tranquilas a las mujeres mayores, le daban un trozo de tripa para que se entretuviera. Pero su tripa al final siempre era negra y no blanca y limpia como las que lavaban las mayores.

Una vez lavadas, las tripas se ponían con limón, naranja y vinagre.







Las carnes se partían en máquinas que había que dar a una manivela. Luego se le incorporaban las especias necesarias para salchichón, chorizo, salchichas, guarras,... Se dejaba un tiempo reposar para que tomara el sabor y se embusaban en las tripas que ya tenían preparadas.

En los mataeros, los hombres se encargaban de matar y partir al animal, y las mujeres de todo lo demás.


La matanza duraba varios días. Primero pelaban, cocían y escurrían las cebollas que utilizaban para hacer las morcillas. Y después del mataero, ponían algunas piezas en sal y secaban todo el embutido elaborado.

El jamón que nos comemos en los bocatas de los almuerzos viene de las patas traseras de los cerdos. Para hacer un buen jamón tenían que  frotar con limón y apretarlo mucho para eliminar los líquidos de su interior.

Durante esos días, lo habitual era comer "Ajo de mataero" que es una comida hecha con hígado, ajo y miga de pan, acompañado de tajaetas. La noche del mataero, lo normal era comer un arroz hecho en la lumbre. Otra comida que solía hacerse era el "Moje tiznao" que se elaboraba con patatas y cebollas asadas en las ascuas, sardinas saladas, aceitunas negras, aceite y vinagre. Se llamaba así porque al pelar las patatas y cebollas las manos se ponían negras.


Mercedes nos preparó "Ajo de mataero" y nos lo dio para que lo probáramos.


¡Estaba riquísimo! Algunos no lo probaron, ¡ellos se lo perdieron!


¡GRACIAS MERCEDES!
 .



lunes, 26 de noviembre de 2018

Ana Cruz

Esta semana hemos recibido la visita de Ana Cruz, la abuela de nuestro compañero Andrés.


Nos explicó muy bien cómo era la vida de antes. Nos dijo que aprovecháramos el tiempo en la escuela para sacarnos estudios, que ahora la vida es muy diferente a la de antes.
Nos contó que con muy pocos años se fue a servir a los señoritos. Servir consistía en hacer las tareas de la casa y cuidar a los hijos de los señoritos. Algunos de estos niños eran  muy malos y le pegaban patadas en las espinillas mientras ella trabajaba. Se levantaba a las 7 de la mañana y le pagaban al día cuatro perras.
Cuando Ana Cruz era pequeña, las mujeres lavaban en el lavadero que hay en el "pozo la Huerta". Hacían los jabones con pringue y caústica. Para fregar el suelo no había fregonas, lo hacían a mano y de rodillas. En algunas casas el suelo era de cemento solo, y lo limpiaban con petróleo.
Nos llamó la atención cómo comían todos de la misma sartén  porque iban para "alante y para atrás"

También fue curioso saber que  los niños que su familia tenía mucho dinero iban a la escuela y los que su familia no lo tenían no iban porque ayudaban a trabajar en el campo, se colocaban sirviendo, de gorrineros  o cuidaban a los hermanos para que los padres pudieran ir a ganar un duro.Algunos niños con 7 u 8 años ya estaban trabajando. 

Ana Cruz también  nos contó que cuando se casó con su marido tuvieron que irse a vivir a Francia porque en España no había trabajo. Estuvieron años  vendimiando y trabajando en el campo. Cuando ahorraron algo de dinero se volvieron a España.


Ana Cruz nos hizo unos buñuelos buenísimos para que nos los comiéramos, 




Nos encantó lo que nos dijo Ana Cruz sobre la vida de antes.
¡GRACIAS ANA CRUZ POR TU VISITA!
¡Y gracias por esos ricos buñuelos!

miércoles, 7 de noviembre de 2018

José Antonio

En esta ocasión hemos recibido la visita de Dori y José Antonio, los abuelos de Yazira.

José Antonio se jubiló hace algún tiempo y desde entonces se dedica a ayudar a Dori en la casa y a hacer objetos de madera como este pequeño cofre:
Nos explicó cómo trabaja la madera hasta conseguir estos maravillosos trabajos. Es autodidacta, es decir ha aprendido sólo.

Primero se plantea qué quiere hacer y cómo llevarlo a cabo. En su cabeza se organiza los pasos a seguir. Consigue la madera, normalmente de palés. Los dibujos los  elige, con la ayuda de Yazira, de internet y luego los pasa a la madera con papel de calco. Utilizando diferentes tipos de cuchillas va tallando la madera según el dibujo elegido y dándole la profundidad adecuada. Debe tener mucho cuidado porque si corta más de la cuenta el dibujo ya no sale bien. A continuación lija la madera, le aplica tapaporos y la barniza.


Hemos aprendido el nombre de algunas herramientas y para qué sirven:

  • garlopa: es  un cepillo de carpintero, largo y con mango, y sirve para alisar superficies de madera después de cepilladas.
  • formón: consiste en una hoja con los cantos biselados, con mango, que se utiliza para labrar o dar forma a la madera.
  • gubias; es semejante al formón, pero su hoja es más pequeña y curva. 

José Antonio ha resultado ser  muy buen maestro y está dispuesto a enseñarle a todo aquel que así lo desee. Tiene su pequeño taller y exposición muy cerca de su casa. Esperamos ir a visitarlo.

¡MUY AGRADECIDOS JOSÉ ANTONIO!


Encarna

Encarna es la abuela de nuestra compañera Alba. Hace unos días vino al cole y nos contó un montón de cosas.

Cuando Encarna era pequeña, no había tantos juguetes como tenemos ahora. Su madre le hacía muñecas de trapo con las que jugar. Aunque también tenia una de cartón que todavía conserva.
Con piedras en el suelo, se imaginaban en sus casitas donde jugaban ella y sus amigas.
Para quedar entre ellas, como no tenían whatsapp ni siquiera teléfono, iban a las casas a buscarse.

La madre de Encarna hacía la comida en el fuego, tampoco había vitrocerámicas, ni cocinas de gas, ni de inducción. Comía toda la familia de la misma fuente o en la sartén, de modo que el que se daba más prisa comía más, y el que se despistaba,.... Sus hermanas y ella ayudaban mucho a su madre, y todas la noches debían dejar limpio el humero.

Encarna nos preparó, para que probáramos, cómo eran sus meriendas: pan con azúcar. También nos hizo unas migas dulces, que estaban riquíiiiiiisimas.
Las migas dulces son una comida que se hace con harina


. ¡MUCHAS GRACIAS ENCARNA!

A partir de la visita de la abuela de Alba, cada uno de nosotros ha preguntado a sus abuelos qué comidas eran las que se preparaban en casa cuando ellos eran más jóvenes. Aquí os las mostramos:

Migas manchegas, por Andrés.

Ajo de harina, por Adriana.

Gachas, por Lucía.

Ajo mataero, por Yazira.

Gazpachos viudos, por José Gabriel.

Chuletas de cordero a la brasa. por Diego Jiménez.

Ajo de harina, por Patricia.

Ajo de mataero, por Diego Roldán.

Gachas, por Cristóbal.



Caldo viudo, por Alba.

Atascaburras, por Francisco José.

Migas ruleras, por Melyssa.

¡Mmmmmm! ....¡QUÉ RICO!
¿A ti también se te hace la boca agua?

¡Abuelo, abuela, ...cuéntame!


En la clase de sexto estamos de suerte. Y es que cada semana vamos a recibir la visita de  nuestros abuelos para contarnos historias de cuando ellos eran pequeños: a qué jugaban, cómo se divertían, cómo se comunicaban entre ellos, ...

Ya tenemos algunas visitas concertadas, pero si todavía hay algún abuelo o abuela que se anime puede hablar con nuestra maestra Virginia o con Pilar, la bibliotecaria municipal para fijar una fecha y un tema.

¡OS ESPERAMOS!